Bosquejo de Mérida en 1801

La Gazeta de Guatemala fue un periódico literario publicado a partir de 1729 en la entonces Capitanía de Guatemala, la segunda publicación de la américa española después de la Gazeta de México (1722). Aunque en su origen se limitaba a dar avisos eclesiásticos, a final del siglo XVIII se convirtió en medio de difusión de temas científicos, médicos, económicos entre otros. [1] En el número 243 publicado el 25 de enero de 1802 aparece la siguiente relación de Mérida realizada por uno de los colaboradores quien no ha sido posible identificar, pero firma como S.C. En ella el visitante describe lo que podría atraer la atención al lector de la “Gazeta” quienes pertenecían a la élite ilustrada de Centroamérica. Reproducimos el mencionado escrito.

«Mérida puede contarse en el día entre las ciudades más que regulares de América. Sus templos, aunque pobres, son magníficos. Su catedral, a excepción de riquezas y adornos puede competir con las mejores de Nueva España.

Las casas, aunque en ellas por lo general no se advierten el mejor gusto, son muy cómodas: sin embargo de estar más reunidas que en Guatemala, presentan una vista no muy común en América por ser todas de azotea, haber muchas de dos altos, otras pintadas y algunas cuyas portadas no desconocen los órdenes regulares de arquitectura: las calles son muy rectas y anchas, y el piso igual; y aunque no están empedradas no por eso tienen barro: además tienen aceras de una vara ó poco más de ancho.

Hay varias Plazas grandes, la mayor es hermosísima con portales en dos ángulos de ella, teniendo cada uno de estos ángulos doscientos pasos regulares de longitud. La del Mercado es abundante: una persona sola puede en ella almorzar, comer y cenar con medio real reducido á cacaos, que es la moneda que allí corre. (N. Este mercado se encontraba donde hoy se localiza el Bazar García Rejón y tenía un aspecto similar a la plaza de Santa Lucía)

La extensión de la Ciudad es de poco menos de media legua de diámetro, sin contar los barrios ó arrabales que son grandes, y están separados de ella por unos arcos de más de quince varas de elevación y del ancho de las calles, de los cuales algunos se han arruinado, y otros están ya dentro de la ciudad, por haberse esta extendido después de su construcción.

A la parte del Este de la Ciudad, pero dentro de ella, hay una cuesta (y es la única) que la domina algo menos de un quarto de legua de circunferencia, y en ella está construida la Ciudadela de San Benito con murallas de bastante elevación y cinco baluartes, dentro de cuyo recinto esta la Iglesia y Convento de S. Francisco, y la Iglesia de su Orden Tercera.

Hay un colegio seminario, con tres cátedras de lengua latina, una de filosofía peripatética (ahora hay dos) y de Teología escolástica y otras de Moral, y estas mismas tienen los religiosos en su convento. Le hay de religiosas de la Concepción, sugetas al ordinario, un Hospital de San Juan de Dios con prior y varios religiosos, un Hospicio o casa de piedad, una Casa de Corrección de mujeres, una alameda bastante larga con tres calles separadas de a quatro hileras de árboles, y dos filas de canapés de cantería, por último dos paseos públicos, muy concurridos de personas de ambos sexos los días de fiesta. (N. Probablemente se refiere al camino al Campo Santo y la Cruz de Gálvez, hoy calle 65.)

El carácter de las gentes es sumamente festivo y dócil. Los caudales no son muchos; pero casi no se ve la miseria que en otras Ciudades, á lo que puede atribuirse la seguridad con que allí se vive, estando libres de riesgo aun en las calles mas excusadas, á qualquier hora de la noche, sin que ninguno necesite ir armado.

Allí se oye con horror una herida, y en esta clase de delitos tienen poquísimo que hacer los Tribunales, pues en el largo espacio de más de treinta años (á excepción de dos ó tres militares) solo se han condenado al último suplicio tres delinqüentes por delitos cometidos fuera de la Ciudad. (El redactor no menciona el asesinato del gobernador Lucas de Gálvez, ocurrido nueve años atrás.)

El clima es caliente principalmente tres meses del año: sin embargo las tardes y noches de ordinario son frescas. La Península está bien poblada: contiene además de la Capital, que es Mérida, en donde reside el Intendente Gobernador, y el Obispo, la Ciudad y Puerto de Campeche, la Villa de Valladolid, y varios y numerosos pueblos.

Las carnes abundantes son vaca ó novillo, puerco y gallinas, sin que falte la caza ni los pescados frescos, pues tiene Mérida la mar á nueve leguas de distancia. El pan ordinario es de maíz: el de trigo es de doce á quince onzas por un real, porque toda la harina viene de Veracruz. El comercio de Mérida es mediano: el de Campeche es más floreciente.

De esta última Ciudad no podemos dar una noticia muy circunstanciada, por que hemos estado muy poco tiempo en ella. Es amurallada toda, y podrá tener media legua de circunferencia: las casas están mas reunidas que en Marida: tiene un muelle regular: está defendido su Puerto de dos fortalezas muy buenas, y arios baulartes de las murallas: su puerto forma un semicírculo y es algo molestado de los vientos N. y N.O. no pueden entrar en él Navios por ser de poca agua , y aún los barcos menores descargan fuera para entrar.

En Campeche hay Teniente de Rey, y Ayuntamiento: hay más gruesos caudales que en Mérida, y los alimentos de primera necesidad son un 20 por 100 más caros que en la capital (S.C.)»

Previamente se habían escrito los siguientes párrafos: Ahora que logra Yucatán un Xefe (sic) digno de su más tierno amor, cuya actividad en promover las ventajas de aquella Provincia promete los más felices progresos, nos hemos determinado, no obstante nuestra escasas luces, a manifestar nuestros pensamientos, persuadidos de que, aun quando sean despreciados, servirán a lo menos de estímulo para que mejores plumas, de que no carece la provincia, travajen, y dediquen los ratos ociosos al beneficio de la patria.

Lo único que podía hacernos desmayar era la consideración de que nuestras ideas no transcendiesen a aquel país pero hemos visto con gusto algunos individuos de el subscriptos a la gazeta de Guatemala, de los quales todos los que conocemos son distinción, carácter y literatura; y bastaría qualquiera de ellos para desempeñar nuestro útil designio mucho más dignamente que nosotros.

No nos parece fuera de propósito hacer una breve pintura de las ciudades de Mérida y Campeche, que son las únicas de la provincia.

REFERENCIAS

Gaceta consultada en la Biblioteca Digital AEICID. Ministerio de Educación. España.

[1] Santos Hernández J. “La Gaceta de Guatemala: un espacio para la difusión del conocimiento científico, 1797 – 1804 (2013) Tesis UNAM.

Imagen ilustrativa: Mérida antes de la fotografía (1992) Miguel Anotchiw. Sin fecha del grabado.

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