Historia del Asilo Brunet-Celarain

En marzo de 1792 se puso en servicio el Hospicio de San Carlos, el cual se puso en funcionamiento gracias al capital proporcionado por los Sres. D. Pedro Brunet y su hijo el Chantre de la catedral, Dr. D. Pedro Faustino Brunet quienes dotaron con veinte mil pesos a la beneficencia. El local de San Carlos se ubicaba en la calle 64 por 59.[1]Lamentablemente para los mendigos el  proyecto fracasó y durante el siglo XIX se hicieron varios esfuerzos por refundar la beneficencia, pero ninguno dio los frutos esperados.[2]

Ya en el porfiriato la pregunta de ¿Qué hacer con los pobres y desvalidos? seguía en el aire. La respuesta llegó tras la muerte del presbítero José María Celarain el 9 de abril de 1889[3] quien dejó un legado de 100,000 pesos de capital para la creación y mantenimiento de un asilo de mendigos, 5,000 pesos al Hospital O’Horan, cinco mil pesos al Hospital de Campeche, ciudad donde murió.[4] En su testamento especifico que el mencionado capital debería servir para fundación de un Asilo de mendigos “en el que deberán ser recogidos, aceptados y atendidos, los que estando inútiles para proporcionarse la subsistencia por medio del trabajo, viven o mantienen implorando la caridad pública.”[5]

La primera piedra del Asilo se colocó el 5 de mayo de 1890 en una ceremonia para la que se organizó un desfile que partió de la plaza de Santiago por el Paseo de la Reforma que se encontraba en construcción, la columna la encabezó el gobernador Daniel Traconis hasta el final de dicho paseo.[6] La obra se inició 15 de marzo del año siguiente con la construcción de un muro de cal y canto que circunvalase todo el terreno que había cedido don Pedro Peón Contreras y en el que Nicanor Ancona había construido una casa de zinc que se donó a los trabajos así como un pozo con bomba. El plano del edificio fue levantado por el Ing. Julio Rendon Alcocer.[7]

Asilo en 1901

El reglamento del asilo fue expedido en 1891 y en el se refiere que será para el recogimiento de todos los pobres de ambos sexos, ancianos necesitados o vagamundos que, estando inútiles para proporcionarse subsistencia, andan pidiendo limosna implorando la caridad pública, sea cual fuere su procedencia, origen, nacionalidad o religión. También recibirían huérfanos desamparados a quienes se dará una educación cristiana.

La construcción la dirigió el Sr. Francisco Peniche Castillo hasta 1893 cuando Santiago Escalante asumió la dirección. La prensa mencionó que la demora se debió a que los fondos llegaban de los intereses generados por el capital legado por el presbítero Celarain.

La inauguración se llevó a cabo el 15 de septiembre de 1901 durante el gobierno del General Francisco Cantón Rosado. Contaba entonces con cuarenta y ocho piezas distribuidas en cuatro departamentos principales. Cada pieza tenía la capacidad para tres personas, lo que permitía alojar hasta 140 personas. Además, contaba con un departamento para escuela, biblioteca, refectorio, despensa y cocinas, formando un conjunto de siete piezas. Todo el edificio contaba con sesenta y tres piezas. Un patio central rodeado por 48 arcos y en el frente 15 arcos.[8]

En 1906, durante el gobierno de Olegario Molina se propuso en el Congreso del estado la fusión de la Casa de Beneficencia Brunet y el Asilo de Mendigos Celarain en una sola institución denominada Asilo Brunet Celarain.[9] Esto para apoyar a la primera institución que no contaba con los recursos para realizar la misión de proveer al pobre de herramientas para su sostenimiento, el local de esta institución se encontraba en la calle 63 entre 62 y 64.

El Ayuntamiento de Mérida prohibió la mendicidad en 1925, la Cámara Nacional de Comercio de Mérida y la Liga de Detallista estableció un comedor gratuito en las instalaciones del Asilo.[10] Hasta que se abrió la escuela Plutarco Elías Calles, hoy David Vivas Romero en 1929, el Asilo albergó una Escuela de educación primaria.[11]

A principios de los años sesenta, la asociación de mujeres laicas conocidas como Luisas de Marillac hizo las gestiones ante el arzobispo Fernando Ruiz Solorzano para que llegaran a Mérida las religiosas de la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. La orden nació en Huesca, España en 1873. Las hermanitas llegaron a Mérida el 16 de enero de 1963 para atender el asilo que entonces se había convertido en refugio de indigentes.[12]

Primeras religiosas que llegaron a Yucatán en 1963.

Para entonces la Casa Brunet fue demolida para dar paso al estacionamiento del Ayuntamiento y sus habitantes trasladados al edificio de Reforma, aunque el céntrico inmueble aún forma parte del patrimonio de la beneficencia Brunet-Celarain. El edificio se encontraba en pésimas condiciones y los huéspedes eran en su mayoría ancianos. Gracias a benefactores particulares pudo ser reconstruido y el Asilo comenzó la que quizá sea su mejor etapa.

Han pasado más de 140 años desde que el sacerdote José María Celarain legó a la beneficencia el capital que dio origen a esta casa de beneficencia. El centenario edificio aún cumple la función para la cual fue designada, un espacio que se mantiene en el tiempo en una zona que ha sufrido importantes transformaciones que le han convertido en una zona comercial, pero al cruzar el zaguán y adentrarse en el jardín, pareciera que escapas del bullicio de la ciudad. Aún figuran en la sala principal los retratos de Pedro Brunet y José Ma. Celarain, cosa que indicaba el reglamento de 1891.

En la temporada navideña las religiosas instalan un monumental nacimiento con luces, cascadas, ríos y figuras que le convirtieron en una tradición meridana de las mencionadas festividades. La crisis sanitaria actual ha mermado en los recursos que recibe el Asilo para mantener a sus casi 150 habitantes, si usted puede ayudar comuníquese al Asilo al número 9999-25-08-46 o a 9999-25-08-46, aceptan donativo en especie y monetarios.

REFERENCIAS

[1]Documentos relativos a la fundación de la Casa de Beneficencia Brunet: y al resultado alcanzado con motivo de la tómbola que se estableció durante la última feria de Santiago [folletería] / Guillermo Palomino, N. Moguel. XL -1886 -10 (Folletería). Centro de Apoyo a la Investigación Histórica y Literaria de Yucatán.

[2] Castillo Canche, J. (2008). El hospicio en el tránsito a la sociedad liberal. Yucatán, 1786 – 1821. En S. Quezada, & I. Ortiz Yam, Yucatán en la ruta del liberalismo mexicano, siglo XIX (págs. 29 – 59). Mérida, México: Universidad Autónoma de Yucatán.

[3] El Telegrama. 10 de abril de 1889. CAIHLY

[4] El Telegrama. 20 de abril de 1889.

[5] Reglamento del Asilo de Mendigos Celaraín : fundado en Mérida de Yucatán, por el señor Prebístero Don José María Celaraín, en su testamento otorgado el 21 de diciembre del año de mil ochocientos ochenta y siete [folletería] / Daniel Traconis, R. Arzamendi

[6] [Mérida Viejo] : [por Carlos P. Escoffié, nomenclatura de Mérida 1831 -1895, formulario de enfermedades y recetario médico de Domingo de Murcio, relación de las arbitrariedades en Chichén Itzá] / Carlos P. Escoffié

[7] Reseña Histórica de la administración del C. Coronel Daniel Traconis. Gobernador Constitucional del Estado de Yucatán. Lic. Rodolfo S. Pérez Peniche. CAIHLY.

[8] El Tiempo. Diario Católico. 21 de junio de 1901.

[9] Periódico Oficial del Estado de Yucatán. 21 de septiembre de 1906.

[10] Periódico oficial del Estado de Yucatán. 22 de junio de 1925.

[11] Periódico Oficial del Estado de Yucatán. 24 de enero de 1929.

[12] Novedades de Yucatán. 18 de marzo de 1963 “Veinte años al servicio de la ancianidad en el Celarain”. Rosado Nidia Esther.

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