El Teatro Colonial: comedias y revistas yucatecas

La esquina que por los años veinte fue fábrica de muebles “La Perla” propiedad de Enrique Gil Sorribes en la 57 por 62 y que hoy ocupa un restaurante y estacionamiento, fue adquirida por Ildefonso Gomez a comienzos de los treinta para establecer un teatro cuya fachada decidió transformar para evocar a la arquitectura colonial. Según indica una revista de la época, la casa que existía antes del teatro fue espacio de presentaciones musicales. Otro detalle de esta ubicación es que Justo Sierra la usa como referencia para la vivienda de uno de sus personajes en “La Hija del Judío”.  Según indica una revista de la época, la casa que existía antes del teatro fue espacio de presentaciones musicales.

La memorable noche inaugural ocurrió el 2 de noviembre de 1934 con un lleno total. La compañía de comedias y revistas “El Encanto” fue la encargada del espectáculo armonizado por Fausto Pinelo Rio. La compañía permaneció hasta enero de 1935 después de haber presentado varias obras algunas de las cuales fueron escritas por el prolífico Fernando Mediz Bolio otras como “Cuento Oriental” y “Cabaret” tuvieron por protagonista a Daniel “Chino” Herrera, ambos se convirtieron en asiduos artífices de las funciones del reseñado teatro con sus compañías. A continuación, una breve reseña de la inauguración:

“Hablemos del Teatro, es logrado en la sala espaciosa y bien acondicionada, capacidad para 900 lunetas y en la planta alta 300 más, lo que hace un cupo de 1,200 asientos ¡Un teatrazo! El foro inmenso, dará oportunidad de montar buenos espectáculos. El foro inmenso, dará oportunidad de montar buenos espectáculos. Y las demás dependencias, amplias, cómodas, elegantísimas, harán el centro de reunión obligado noche a noche.

El género de Comedias Musicales, hoy en boga nos hará pasar horas deliciosas, habiéndose escogido para la presentación “Reino de Babia” una obra que tiene todos los elementos para triunfar: libreto, música alegre, decorado exprofeso del escenógrafo Teodoro Zapata, que en eso de pintar, ¡ay que quitarse el sombrero!”[1]

Escenario del Teatro Colonial

La inauguración del teatro coincidió con la gloría artística del teatro de revista, así como de las canciones de Agustín Lara. Varias compañías nacionales presentaron su talento ante el público meridano en “El Colonial” entre ellas la de Fernando Soler deleito al público meridano en la temporada de invierno de 1936 en la que se hizo acompañar por Andrea Palma y Sagra del Rio, ambas estrellas del cine nacional de la época. La actriz yucateca Ofelia Zapata también fue una de las predilectas del escenario la 62.

La noche de conmemoración del llamado Día de la Raza de 1942, el gobernador Ernesto Novelo Torres presidió el homenaje a los artistas yucatecos José Jacinto Cuevas y Delio Moreno Cantón. La banda de música del Estado participó en aquella noche en la que se presentó “Nido de Halcón” de Moreno Cantón.[2]

En 1943 de la autoría de Fernando Mediz Bolio y la orquestación de Ruben Darío Herrera presentan la revista “Tunkules y Maracas” que con los decorados de Teodoro Zapata y las actuaciones de una de las favoritas de la época Ofelia Zapata y el experimentado Daniel “El Chino” Herrera logró veinticinco presentaciones seguidas. Esa misma época tuvieron éxito otras revistas costumbristas como “Bajo el arco de San Juan”, “Agua de pozo”, “La casita de paja”, “El Típico Zabucan” estás últimas de la compañía de la Familia Chulim de Buctzotz.

Pero la época de presentaciones de revista, comedias y dramas que llenaron de ovaciones al recinto de la 57 y 62 terminó. El cine acaparó el interés de la audiencia (y de los empresarios del ramo) por lo que el Teatro Colonial tras diez años de ver desfilar a los más importantes artistas regionales se convirtió en sala de Cine al igual que hicieron otros teatros como el mismo Peón Contreras.

Por espacio de treinta años el local de “El colonial” continúo sirviendo como sala de cine hasta que a mediados de los setenta comenzó la transformación total del edificio en el Cinema Premier. Sobrio y al estilo norteamericano abrió sus puertas el 8 de septiembre de 1976 presumiendo su pantalla curva de trece metros por trece y medio, así como sala de fumar, vestíbulo y dulcería lista para recibir a los 1082 espectadores que podía albergar en sus butacas.

La sencilla fachada del Cine Premier

Contar con aire acondicionado le permitía al Premier cobrar, de acuerdo con los lineamientos del Ayuntamiento de Mérida, la cantidad de diez pesos al colocársele como uno de primera categoría. Las salas de segunda, sin aire, cobraban ocho y las de tercera seis pesos. La película proyectada en la noche de la inauguración fue “Renuncia por motivos de Salud”. Ofrecía todas las novedades de la época, pero a cambio renunció a la originalidad de su fachada y decorados que vieron la gloria de la revista yucateca. El Cine cerró a mediados de los noventa.[3]

REFERENCIAS

[1] La Caricatura. Noviembre 1934. CAIHLY.

[2] Montejo Baqueiro. Mérida en los años veinte (1984)

[3] Diario del Sureste. 9 de octubre de 1976.

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