«Las piedras vengadoras» de Pablo Antonio González

En las celebraciones del 5 de mayo de 1877, ocurridas durante la administración del gobernador Agustín del Rio enviado para convocar a elecciones se celebró la instauración de la nueva nomenclatura de Mérida basada en combatientes de la guerra de castas, propuesta realizada por Del Río al Ayuntamiento de Mérida la cual se aprobó en abril de aquel año. [1] Los nombres de Sebastián López de Llergo, Sebastían Molas, Feliciano Padilla, Lázaro de Jesús Ruz entre otros titularon las calles de la capital yucateca.

Una consideración importante para pertenecer a esta lista de personajes ilustres, salvo el caso de Porfirio Díaz a quien se le dedicó la hoy calle 59, era haber muerto para el año de imposición de los nombres. De los líderes de las seis divisiones que mandó como General en Jefe López de Llergo entre 1848 y 1853 en la campaña contra los mayas solo quedaba vivo en 1877 el coronel Pablo Antonio Gonzalez quien mandaba la segunda división de operaciones y no fue incluido dentro de la nomenclatura.[2]

Esto debió pesar sobre el conservador González, pues consciente de su propia carrera militar de la cual se retiró en 1855, decidió colocar en la fachada de su casa ubicada, a media cuadra de la Plaza Grande (calle 63 entre 62 y 64), diez planchas de piedra que recopilaban cartas y partes de la guerra de castas que daban cuenta de su trayectoria llamándolas “Mis lindas piedras vengadoras”[3]. Pablo Antonio Gonzalez colaboró económicamente con el Imperio, y tras el triunfo republicano permaneció en Yucatán hasta que Cepeda Peraza le acusó de formar parte en los motines contra su gobierno, razón por la cual fue exiliado a Cuba y solo regresó gracias a un indulto concedido por intercesión de sus amigos antes Juárez.[4]

El 8 de diciembre de 1880 realizó el acto inaugural de su casa con sus adeptos quienes celebraron la trayectoria invicta del coronel. Después de su retiro, González no volvió a formar parte en ninguna de las consecuentes revoluciones y se dedicó a la agricultura en su finca Dolores Aké, pues según su biógrafo odiaba Mérida. Su principal enemigo en los últimos años de su vida fue la langosta, cuya plaga combatió.[5] Murió en 1885, las piedras sobrevivieron a la demolición de la casa ocurrida a mediados del siglo XX y hasta el día de hoy se encuentran instaladas en el Parque del Centenario.[6]

Fotografía de la Casa en la 63 entre 62 y 64 cuando era local de la Fotografía Guerra. De las 10 placas que eran originalmente, solo se conservan 9.

REFERENCIAS

[1] Periódico Oficial del Estado Libre y Soberano de Yucatán. 7 de febrero de 1877.

[2] “General en jefe de las fuerzas de Yucatán que recuperaron el país invadido por los bárbaros entre 1848 y 1850” El Honor Nacional. 18 de septiembre de 1884. HDNM

[3] M. Cirerol Sansores “La casa del coronel don Pablo Antonio González”. (Mérida, Yucatán, Talleres Gráficos del Sureste, 1943) CAIHLY

[4] L. Tamayo, J. (2006). Benito Juárez, Documentos, discursos y correspondencia. Ciudad de México: Senado de la República. INEHRM. UAM Azcapotzalco. T.XII

[5] Monitor Republicano. 27 de agosto de 1884.

[6] Cirerol “La casa del coronel don Pablo Antonio González”

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