El desaparecido barrio de Santa Catalina

La voz popular ubica al barrio de Santa Catalina al poniente de la ciudad, donde hoy se encuentra el Asilo Leandro León Ayala y la Penitenciaría Juárez. Básicamente lo que se dice sobre este asentamiento es una paráfrasis de lo escrito en 1921 por Juan Francisco Molina Solis cuando relata la epidemia de colera de 1833.

No fueron menores los desastres en Mérida, donde la población descendió también notablemente: hubo barrio como el de Santa Catalina que desapareció porque casi todos sus moradores fallecieron[1]

A pesar de estos dichos, investigadores que han estudiado las epidemias de cólera como Victoria Albertos Gonzalez no han encontrado referencias o documentación sobre las disposiciones sanitarias tomadas por las autoridades para el barrio de Santa Catalina para la epidemia de aquel año, mucho menos del supuesto incendio que aconteció en el barrio tras la desolación causada por la enfermedad.[2]

En un documento de 1618, que refiere las informaciones del Cura Leonardo Gonzalez Correa se refiere que este ha sido: “Cura y vicario de los pueblos de Santana, Santiago, San Sebastián y Santa Catalina, extramuros de la ciudad.”[3]

La investigadora Marta Espejo-Ponce refiere: Santiago era también cabeza o cabecera de Santa Catalina, ubicado a hacia el poniente. Este último dependía de Santiago.[4]

La autora cita documentación del Archivo General de las Indias y del libro de Matrimonios I de Santiago (1682 – 1730) en el que según refiere se encuentra una porción de matrimonios realizados en el barrio de Santa Catalina. Con esta información argumenta la relación entre ambos barrios, Santa Catalina como proveedor de población de Santiago a través de lazos matrimoniales. En el expediente de la división de curatos de la ciudad de Mérida de 1821 no se menciona a Santa Catalina como parte de ninguna jurisdicción cuando si se hace referencia a otros asentamientos más lejanos como Chuburná o Conkal.[5] Esto quizá a una disminución de la población.

Como se refirió antes, no parece haber documentación de la época que refiera que ocurrió en 1833 y si fue efectivamente a causa del cólera que se abandonó la población o si se llevó a cabo la quema; las siguientes citas ya describen un pueblo arruinado.

En una crónica dedicada a las Fiestas de Santiago en 1861, el escritor que firma con el nombre de Fabio hace referencia al barrio: Las calesas entre las cuales solo hay uno que otro coche, también empiezan a formar un cordón que después de girar derredor de la plaza de la Tercera Orden, bajan desembocando en la plaza de Santiago para rodear su atrio e iglesia, volviendo a entrar en la misma calle principal por la que vinieron; y llegan al fin a ser tantas que se suelen formar en ella un doble cordón sin atropellarse entre sí.

De modo que cuando la tarde es serena e iluminada por el sol desapareciendo tras la verde arboleda y arruinado templo de Santa Catalina que desde cualquier punto de la calle del paseo se distinguen en lontananza, no puede uno menos que experimentar gran placer con el doble espectáculo de la naturaleza y del paseo mismo.[6]

El camino a Santa Catalina en el plano topográfico de Mérida de 1864.

Unos años más tarde, José Dolores Rivero escribe “No muy lejos al Poniente de la ciudad, se descubren las ruinas de un templo, que sobresalen a los copados arboles del bosque en cuyo fondo existen. Esas ruinas enseñan que a su derredor hubo un pueblo del cual solo quedan, para memoria suya, las paredes desmoronadas del santuario en donde los moradores de la aldea se reunían para tributar culto a la Divinidad.

Aquí los vestigios de la aldea, como las ruinas del templo edificado sobre una pequeña altura a manera de colina, presentan a la meditación los dos cuadros de la nada y de la eternidad, y una religión inmortal.”[7] Esta descripción parece referir al entonces abandonado barrio de Santa Catalina.

En 1870, el ayuntamiento de Mérida publica en el periódico oficial: “Debiendo procederse a la enajenación de unos solares yermos que se hallan situados en el pueblo arruinado de Sta. Catalina y otros situados así mismo en el pueblo de Itzimná.”[8]

En la novela póstuma de Eligio Ancona, “Memorias de un alférez” (1904) uno de los personajes habita las ruinas de Santa Catarina, lo que parece ser una alusión dirigida a Santa Catalina. En 1880, durante una crítica a los aranceles del municipio se ha referencia “la desierta plazuela, media legua al oeste de Mérida de la Iglesia de Santa Catalina.[9]

En las fiestas del aniversario de la ciudad de 1887, el General Guillermo Palomino colocó la primera piedra de la Penitenciaría Juárez. La prensa reportó el recorrido que la comitiva del gobernador realizó desde la Plaza de Santiago hasta la plaza de Santa Catalina a un kilómetro, recorrido que se adornó con arcos triunfales, banderolas y gallardetes. La prensa menciona indistintamente Santa Catalina y Santa Catarina en aquella ocasión.[10] Según Carlos Escoffie, los terrenos de la quinta “Santa Catarina” fueron donados por Andrés Pérez y el Lic. Carlos Peón, propietarios del predio.[11]

Parece ser que después de la construcción de la penitenciaría y posteriormente del Asilo León Ayala y el Hospital O’Horan, desapareció poco a poco la memoria de aquel asentamiento que llevó el nombre de Santa Catalina.

REFERENCIAS

[1] J. Molina Solis (1921) Historia de Yucatán desde la Independencia de España hasta la época actual. 108.

[2] V. Albertos Gonzalez (2015) El cólera morbo de 1833 en la ciudad de Mérida en El cólera en la península de Yucatán, 1833 – 1855. Universidad Autónoma de Yucatán. 84

[3] ES.41091.AGI/24//MEXICO,233,N.9 Informaciones: Leonardo González Correa

[4] M. Espejo-Ponce (1974) “Colonial Yucatan : town and region in the seventeenth century” Vol. I. 225 – 226

[5] AGN. Instituciones Gubernamentales: época moderna y contemporánea. Administración publica federal S. XIX. Justicia Eclesiástica Volumen 6.

[6] E. Ancona (1861) El álbum yucateco, periódico literario. “La Fiesta de Santiago” V.

[7] J. Rivero Figueroa (1869) “La Revista de Mérida” La iglesia de mi barrio.

[8] La Razón del Pueblo. 24 de enero de 1870.

[9] La Revista de Mérida. 29 de enero de 1880.

[10] La Sombra de Cepeda. 9 de enero de 1887.

[11] [Mérida Viejo]: [por Carlos P. Escoffié, nomenclatura de Mérida 1831 -1895. Carlos P. Escoffié

 5,811 total views

¡Comparte esta nota!

1 Comment

  1. Interesante e ilustrativa información sobre nuestra querida Merida y sus cambios al paso de los años.
    Considero que el plano de Camino a Sta Catarina son las calles 59 arriba y 59 A debajo, divididas ambas por el triángulo de tierra que actualmente alberga casas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!