Seis capillas neogóticas en Yucatán

Por Dr. Iván Franco Cáceres
Introducción. Mérida y otros municipios de la entidad consignan seis casos de edificaciones religiosas que se pueden definir como neogóticas o con influencia estructural y formal de la arquitectura medieval gótica.[1] Se construyeron a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, en pleno auge del porfiriato. Sus promotores fueron hacendados quienes  integraron la oligarquía henequenera. La economía de plantación de henequén dominó la vida económica, política y social de la entidad en los años que van de 1860 hasta fines de la década de 1970. Las capillas neogóticas yucatecas se edificaron con mano de obra de peones acasillados de las haciendas, poco antes del final del régimen porfirista. Fueron los ingresos de la actividad económica henequenera un factor propicio para que un puñado de dueños y familias viajaran por el mundo y conocieran otra realidad arquitectónica distinta a la prevaleciente en el largo ciclo colonial y el siglo XIX.

Ese pequeño grupo de hacendados decidió “recrear” en sus propiedades dicho estilo arquitectónico, surgido casi al inicio de la era medieval, cuyo auge ya había pasado en Europa cuatro siglos atrás. El gusto, decisión y empeño por implantar la genética del gótico en Yucatán terminó por dejar huella en colonias y en una comisaría de Mérida, respectivamente, así como en municipios de Cuzamá, Progreso y Temax. Como se ve en este trabajo, esas capillas formaron parte de haciendas y quintas cuyos dueños eran miembros de la oligarquía henequenera, algunos de la llamada “Casta Divina”. Las capillas que aquí se exponen ampliaron el culto religioso de cara a los procesos de secularización y/o modernización, integración y expansión de la economía local al mercado mundial de materias primas. Sin duda, el encanto que causó conocer la arquitectura medieval, renacentista y moderna en esos años, terminó por reflejarse localmente en estructuras cuyas dimensiones y atavío fueron no obstante “mínimos”. No menos interesantes desde algunas perspectivas;[2] por ejemplo, porque rompieron con la línea artística impuesta o dominante de la arquitectura “franciscana”, plateresca y la neoclásica de la entidad.

I) El Gótico y el neogótico en Europa y México. Comprendido entre el período románico y el renacimiento, el gótico surgió y se desarrolló en Europa occidental en la baja Edad Media, entre los siglos XII a XVI, aunque se extendió en algunas regiones como Italia más allá del siglo XVI. Su epicentro como estilo fue Francia y se caracteriza con naves centrales y torres muy elevadas, arcos apuntados ojivales simples o compuestos, bóvedas de crucería y ornamentación recargada de simbolismo religioso. El peso de las bóvedas es absorbido por los arbotantes y los contrafuertes exteriores, algunos de gran calado como de soporte estructural. La voz “gótico” proviene de “Godo” y fue usado por primera vez por Giorgio Vasari (1511-1574), haciendo alusión a un tipo de arquitectura popular. En su gran mayoría, catedrales y capillas góticas superan alturas de 120 metros. Las capillas neogóticas yucatecas oscilan entre los 30 y 35 metros de altura.

Su desarrollo en México (Jalisco, Michoacán, etc.), como en el caso de Mérida y Yucatán, expone ejemplos tardíos decimonónicos e incluso del siglo XX (caso de la “catedral inconclusa” en Zamora, Mich., con 107.7 metros de altura). Su pervivencia en la arquitectura religiosa occidental se debió al impulso de grupos pudientes como de sectores del clero. Los hacendados yucatecos quienes “importaron” el estilo al ámbito rural al final del siglo XIX y arranque del XX, estaban imbuidos de un sentimiento nobiliario particular, focalizado en su fuente de poder inmediato: las haciendas y quintas de campo. No buscaban evangelizar sino recrear una pasión y mística religiosa para afirmar su distinción elitista, si bien en un caso hubo visión educativa. Esas obras tangibles fueron al final gotas “aisladas” dentro del contexto arquitectónico europeo dominante por siglos en Yucatán. Por eso en la entidad dejó su huella en edificios de culto religioso relativamente “menores”: bases plantares de 35m de largo por 15m de ancho máximos. Dos de las capillas neogóticas forman parte del paisaje urbano y patrimonial de Mérida y fueron absorbidas desde las décadas de 1930 y 1940 por el crecimiento de la ciudad en dirección norponiente.

II) Dentro y cerca de Mérida. El neogótico que se encuentra en las capillas de Yucatán presenta influencias y formas del gótico francés y alemán, así como otras muestran tendencia ecléctica; éstas últimas poseen elementos ornamentales tomados de expresiones renacentistas y neoclásicas visibles, por ejemplo, en catedrales españolas como de Sevilla, Castilla y León, Soria, Burgos, entre otras. Se presentan a continuación:

Nuestra Señora del Carmen (Chuminópolis)

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen tiene al menos 113 años de antigüedad ya que se concluyó el año 1906. Fue edificada en un terreno que cedió el ingeniero Rafael R. Quintero, dueño entonces de la Quinta el Olvido. Se levanta sobre una plataforma no muy elevada y presenta una escalera de acceso de siete niveles. La entrada principal está regida por un arco ojival gótico ornamentado con secuencia descendente de columnas en fuga que transmiten al creyente sensación de ingresar a un espacio piadoso. En conjunto, ambos elementos otorgan una impresión de mayor dimensión y altura al templo. Tiene adornos en fachada y laterales que aportan ritmo y equilibrada belleza a su diseño. Se ubica en el cruce de las calles 20 por 27 del fraccionamiento del Carmen, Chuminópolis, al nororiente de Mérida.[3] Está a 4.1 km del centro de Mérida.

San José (Colegio María Monserrat)

La capilla se construyó entre 1905 y 1906. Como en el caso de Eknakán, es de inspiración del gótico alemán y está dedicada a San José;[4] es muy probable que el mismo arquitecto fuera el encargado de obra dado el cercano diseño entre ambas. Remite a una estructura tipo fortaleza medieval. Destaca la cúpula en aguja resguardada por cuatro remates esquinados y las ventanas conservan vitrales ojivales con figuras de flor de lis; alberga actividad de culto ya que forma parte del plantel escolar María de Monserrat y se conserva en buenas condiciones. Se observa sin embargo que presenta filtraciones en techos que pueden afectar el estado físico de cubierta y paredes interiores a corto y mediano plazo. Se ubica en el interior de una porción de los terrenos de la ex hacienda que en la actualidad funciona bajo encargo de monjas Josefinas. El inmueble fue propiedad del hacendado José Rafael de Regil y Peón, cuya esposa ofreció refugio a las monjas a fines del siglo XIX. Hoy día aún es atendido por cuatro monjas activas. Está a 3 km del centro de Mérida.

San Juan Bautista (Xcunyá, comisaría de Mérida)

La comisaría meridana de Xcunyá tiene en sus terrenos la capilla dedicada a San Juan Bautista que presenta diseño y ornamentación contenidas respecto a sus “hermanas” neogóticas. Descansa en una pequeña plataforma con siete escalones de acceso central y laterales. Su cúpula es octogonal. Está consagrada a Nuestra Señora del Carmen y es sobria en su decorado exterior como la consagrada a San José (Colegio María de Monserrat); posee sin embargo un trazo que combina elementos románicos y neogóticos cercanos al primer momento del gótico francés, donde destacan en las fachadas central y laterales seis estrellas de David, acaso en su función protectora. También ofrece un detalle de pentagramas en sus ventanas, carece de arcos ojivales y dominan los de medio punto. Fue parte de la hacienda Xcunyá, con cuya estructura principal tipo piramidal parece dialogar tête a tête. Es quizá la de mayor apego según su porte al gótico francés temprano. Aunque presenta buenas condiciones está visualmente afectada por anexo parroquial moderno y requiere de mantenimiento para su conservación como bien cultural. Está a 22.5 km de Mérida.

II) Fuera del espacio urbano de Mérida: San José de la Montaña (Eknakán, comisaría de Cuzamá)

Construida hacia fines del siglo XIX, esta capilla es de equilibrado estilo gótico alemán y se conoce como iglesia de la Soledad. Presenta aire de fortaleza medieval con secuencia ordenada de arcos ojivales en portal de ingreso y ventanas de segundo y tercer nivel. Su equilibrio neogótico se finca en las dos torres falsas que acompañan la torre central. Cuenta con lumbreras ojivales que rematan en techos con corte de diamante donde destaca desde luego el remate cupular octogonal. Fue parte de la hacienda propiedad de Gregorio Pastrana y posteriormente de Ricardo Molina Solís, hermano del gobernador Olegario Molina Solís. La familia Molina mantuvo la propiedad hasta el año 2010, cuando Ernesto Molina la donó al pueblo.[5] El templo presentaba notorio deterioro pues los techos filtraban agua durante la temporada de lluvia, así como afectación por humedad en muros externos. Bajo administración comunitaria, los vecinos de Eknakán solicitaron apoyo gubernamental para mantenimiento y restauración, hecho que permitió la reutilización sacra del edificio. Está a 38 km. de Mérida.

San Ignacio (comisaría de Progreso)

Está dedicada a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Presenta un arco de ingreso ojival y un arco trilobulado en su segundo nivel que, en conjunción con el arco ojival clásico del tercer nivel, dan movimiento y definición particular de secuencia ascendente a la fachada gótica. Tiene un remate cupular de cuatro lados tipo corte de diamante y ornamentos tipo puntas de lanza que evocan facetas del medioevo militar, profesión de la que surgió Ignacio de Loyola. A un costado se encuentra la casa principal de la ex hacienda ganadera y henequenera, con más de dos siglos de historia. La imagen de San Ignacio se trajo desde España por vía marítima para presidir la capilla. Parece estar en buen estado de conservación. Está a 25 km de Mérida.

Inmaculada Concepción (Chenché de las Torres)

Capilla de la Hacienda Chenche. Fotografía de Mapio https://mapio.net/pic/p-38152612/

Está ubicada en el municipio de Temax dentro de la hacienda que perteneció al matrimonio de Alvaro Peón y Regil y Joaquina Peón Castellanos, conocidos como “Condes de Miraflores”. La hacienda fue edificada a fines del siglo XVIII y remodelada hacia principios del siglo XX (probable en 1905) evocando un castillo del medievo temprano con torres tipo torreón; una parte de la propiedad conserva arquitectura colonial tipo fortaleza. La capilla fue rediseñada a principios del siglo XX con detalles neogóticos desde su portón y corredor de ingreso así como en paredes laterales y en coloridos vitrales ojivales. La parte posterior de la capilla evidencia, sin embargo, que el retoque neogótico no alcanzó para toda la estructura. Está a 77.7 km de Mérida.

III) Aspectos arquitectónicos comunes y disímbolos. Como es lógico, existen coincidencias y diferencias entre las seis edificaciones religiosas neogóticas observadas hasta la fecha en la entidad, dos de ellas ya integradas al paisaje cultural de Mérida. Un primer aspecto es que la mayoría se ubica al oriente del eje urbano de Mérida, tanto las que se localizan fuera del dominio municipal capitalino como las que se sitúan en antiguas tierras de ex haciendas ahora comisarías de los municipios de Eknakán, Progreso, Temax y del propio municipio de Mérida, respectivamente. Dos presentan sobriedad y apego al gótico (San José y La Soledad), mientras que las demás se mueven en el gótico pero con un tenue eclecticismo ornamental. Comparten también dimensiones en su base plantar como son largo, ancho y altura.

Todas están regidas por una torre central con vórtice en aguja octogonales o, en el caso de San Ignacio, con remate cupular de sólo cuadro lados. Tres de ellas (Chuminópolis, Eknakán y San Ignacio), presentan puertas de ingreso con arcos ojivales que se repiten en los muros laterales. La excepción es el templo de Xcunyá ya que presenta un pórtico de acceso con un arco deprimido. Xcunyá es, en su falsa sobriedad, una combinación fusionada de detalles románicos, neoclásicos y neo-góticos que le imprimen misterioso atractivo a todo el cuerpo. En esa misma lógica de “fusión”, explícita y recargada pero más dinámica, está el templo de Nuestra Señora del Carmen (Chuminópolis) ya que cuenta con elementos neoclásicos y góticos que conviven de forma apacible en las partes frontal y laterales del adornado conjunto.

Comentario final. Como se estableció al principio, las arquitecturas gótica y neogótica, especialmente en el estado de Yucatán, no se desplegaron en gran escala durante las épocas colonial y decimonónica de México, a diferencia de los estilos barroco, neoclásico y plateresco que dominaron esa larga etapa. Estos estilos prevalecieron en el diseño y construcción de las edificaciones religiosas en nuestro país como en particular en Yucatán y Mérida coloniales. La arquitectura gótica se expresó en arquitectura religiosa “menor” como se observa, en particular en capillas rurales o “semi-urbanas”, de haciendas cuyos dueños estaban vinculados a la producción de ganado y de henequén como articulados al poder católico local. En la actualidad todas son bienes culturales históricos y arquitectónicos dada la riqueza de su diseño, están protegidas por la Ley Federal de 1972 y prestan servicio de culto religioso público y privado.

 REFERENCIAS

[1] VVAA, El Gótico, Ed. Larousse, Barcelona, 2006; Martín M. Checa Artasu, “Hacia una  geografía del neogótico en México”, En: Territorios, México, Enero 2010, pp. 21-28. Algunos videos consultados para complementar esta nota se centran en “las cinco estructuras reconocidas como neogóticas”, pero no mencionan la influencia de dicho estilo en la pequeña capilla de la hacienda Chenché de las Torres de Temax. TV-Azteca realizó un reportaje sobre el tema según video titulado “Yucatán, entidad de capillas neogóticas” de 22 de agosto de 2016 en el que se afirma que “de un total de nueve solo existen 4 capillas neogóticas” excluyendo Xcunyá y la capilla de la hacienda Chenché de las Torres.

[2] Luis Weckman, La herencia medieval de México, Ed. FCE/El Colegio de México, 1984, obra en la que el autor estudia la cultura medieval que trasladaron entre el siglo XVI y XVIII a Nueva España conquistadores, clérigos, arquitectos, misioneros, jueces, etc.

[3] Milenio Novedades, Las 5 Iglesias Góticas de Yucatán, 13 de mayo del 2017.

[4] Milenio Novedades, San José, Una de las 5 Iglesias góticas en Yucatán, 5 de enero del 2017.

[5] Testimonio tomado en 2019 a Bartolo Uc Ye, sacristán y ministro de Eknakán desde 2008.

SOBRE EL AUTOR

Dr. Ivan Franco. Investigador del Centro INAH Yucatán. Licenciado en Antropología Social por la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán, maestro en Historia de México por El Colegio de Michoacán y doctor por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

*Fotografías 1 y 4. Sergio Ceballos Castillo.
*Fotografía  2, 3,5. Dr. Iván Franco.
*Fotografía 6. Mapio.net https://mapio.net/pic/p-38152612/

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4 Comments

  1. Las tima que el de la hacienda xcunya no tiene el mantenimiento adecuado el cual el INAH no quiere autorizar su restauración.aver si el gobierno ase algo para su pronta restauracion

    1. Excelente trabajo de recopilación, me interesa saber mas de mi entorno, por el ajetreo de la modernidad hemos olvidado la vida pasada de nuestra ciudad. Felicidades. Ojalá y el INAH o el gobierno del estado no se olviden de estos edificios que nos dan identidad.

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