sergio ceballos castillo

Notas de un historiador

brindis de Salas, un violinista negro en Mérida

El violinista de fama internacional Brindis de Salas conocido como «El Paganini Negro» llegó a Mérida en mayo de 1895.

Nacido en Cuba en 1852 y perteneciente a una familia de músicos destacados, demostró su talento desde la niñez. En 1870 consiguió una beca para estudiar en el Conservatorio de París. Desde 1877 recorrió el mundo presentandose en los más importantes escenarios del mundo, rompiendo el esquema de lo que se esperaba de las personas negras.

Llevaba más de un año en la república mexicana, en 1894 la prensa de la capital había reseñado

Grande y merecida ovasión obtuvo anoche en el Teatro Principal el distinguido violinista cubano Brindis de Salas. Todo cuanto pudieramos decir en su elogio, resultaría pálido en compraciíon a lo que es acredor . Las piezas que eligió para su primer concierto fueron ejecutadas con incomparable maestría teniendo cautivado y en suspenso al público, que justamente imprecionado, prorrumpia constatemente en bravos y aplausos.

El Siglo Diez y Nueva, 2 de mayo de 1894

Durante su estancia en Mérida en 1895, realizó dos presentaciones en el «Circo Teatro Yucateco», el primigenio que era de madera, distinto al que existió hasta mediados del siglo pasado. Le acompañó al piano el músico yucateco Ricardo Río Díaz. A la salida de la primera actuación el violinista antillano resumió:

Primera vez en mi vida que pago porque me oigan tocar

A pesar del fracaso financiero, la segunda actuación tuvo un mejor recibimiento, Santiago Burgos Brito escribió sobre esta breve estancia

Acaso para borrar la verguenza de su anterior desvio o quzá para satisfacer su ya despierta curiosidad por ver a un negro convertido en artista famoso.

Para las gentes (sic) de aquellos tiempos, un negro podía ser un excelente cochero. O una graciosa figura en el carrousel de las eternas fiesta de la península. Pero que fuese un violinista de categoría, pera posiblemente algo que no entraba en buena parte de las molleras del 95.

31 de diciembre de 1939, Diario del Sureste

A finales de mayo de aquel 1895, el cubano salió para Nueva York. Coincidentemente con el inicio del siglo XX, su éxito vino en declive. Teniendo incluso que vender el Stradivarius que le habían obsequiado. Falleció en Argentina, sumido en la pobreza el 1 de junio de 1911.

Aparentemente la historia de aquel fracaso de actuación estuvo presente en la memoria de los meridanos por mucho tiempo, ya que en 1922 y en crítica al público yucateco, la prensa publicó

A las CORRIDAS más malas
asiste siempre con brio;
pero ni a BRINDIS de SALAS
oyó, ni a RICARDO RIO!
Estos, para hacerse oir, han tenido que PAGAR; (1)
dime: ¿se puede pedir del un hecho más singular?
Es una profanación lo que pasa en Yucatán, pues a base de danzón, todas las fiestas están!

La Revista de Yucatán, 29 de abril de 1922

Brindis de Salas rompió en su época paradigmas de lo que una persona negra podía realizar.

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