Historia gráfica del Palacio de Gobierno de Yucatán

Cuando Montejo repartió los solares principales de la naciente ciudad de Mérida,  dispuso que el norte se reservaría para el asiento del Poder Civil, entonces dependiente de la corona española.

Dice López de Cogolludo que durante el gobierno de Antonio de Figueroa y Bravo (1612 -1617) se ampliaron, el fraile también explica como funcionaban algunas de las casas reales del interior de la provincia.

“Pareciéndose que era indecencia que las justicias españolas, cuando se ofrecía, y personas como las referidas, se hospedasen nen los mesones comunes, que son casas cubiertas de paja y donde también paran los indios, mandó que, en los pueblos grandes, fuesen cabeceras o visitas, se fabricasen casas de piedra capaces, para que les sirviesen de hospicio, que comúnmente se llaman casas reales. Las de la ciudad de Mérida, que están en la plaza mayor, donde viven los gobernadores, las edificó como hoy están, aumentándoles gran parte de vivienda, porque la que había era muy corta.”[1]

Vista de las Casas Reales en una fotografía de principios de 1880 capturada por Desire Charnay. Detrás el templo de Tercera Orden. Museo Branly.

En la relación de Francisco Cárdenas y Valencia de 1639 se describen las Casas Reales, aquellas que habitaron los gobernadores españoles de Yucatán.

“Las Casas Reales estaban en la Plaza Mayor, a la parte septentrional, muy bien labradas y edificadas, con sus corredores de arcos y pilares de cantería y por lo bajo cercadas de rejas que hacen agradable vista a la dicha plaza, con estas Casas Reales por dentro muy capaces, como al fin labradas para la vivienda de los señores gobernadores”[2]

El historiador Juan Francisco Molina Solis, describe las condiciones ruinosas de las “Las Casas Reales”, ya conocidas como Palacio de Gobierno durante el siglo XIX.

 “Era un mal caserón de estilo morisco cuya propiedad siempre reivindicó el Ayuntamiento, alegando que temporalmente lo había destinado para recibir a los gobernadores entretanto el Rey mandaba a construir a sus expensas un Palacio apropiado a servir de residencia al primer dignatario de la colonia; más el Rey se hizo sordo a las reservas y protestas de los munícipes y las Casas Reales continuaron hasta la independencia sirviendo a los representantes de la Corona, quienes allí habitaban y tenían el despacho oficial de los negocios administrativos. Su solar era amplio, pues comprendía la mitad de la manzana cortando línea recta desde el centro de la Plaza Norte, hasta salir de la calle que se llamaba de Santiago y que hoy se denomina calle 59.»

En este dibujo de Waldeck Frederick, en Voyage pittoresque et archeologique dans la province d’Yucatan (Amérique centrale), pendant les anneés 1834 et 1836, El fondo es claramente las Casas Reales de Yucatán.

Tenía dicho solar dos frentes: Uno a la Plaza Mayor y otro a la calle lateral que hoy se llama calle 60. El edificio era de planta baja de un solo piso sin galerías exteriores ni interiores, con la entrada principal en el centro del frente que daba a la Plaza Mayor y en forma de portezuela abierta en una meseta levantada sobre unos cuantos escalones. En el muro exterior se abrían 24 pequeñas y elevadas ventanas de madera con espesas celosías y alfeizar cortado en algunos rectos. En el interior, el primer patio era un paralelogramo rectángulo sembrado de naranjos y otros árboles, sin corredor alguno, y cerrado en sus cuatro lados por las paredes de las piezas correspondientes a los salones, oficinas, cámaras y demás dependencias de la casa, provistas de bajas y estrechas puertas y elevadas ventanas. Un segundo patio estaba destinado para desahogo de los criados, mientras que el tercer, mucho más espacioso, servía de huerta y jardín, y extendía sus endebles muros de tierra y piedra a lo largo de las calles lateral y trasera. Además de la entrada principal poseía el edificio otras dos puertas, una reservada para el Gobernador en el costado Oriental, y la otra destinada a la servidumbre en la parte posterior de la huerta.”[3]

Con la Independencia cambió de nombre y transitó a conocerse como Palacio de Gobierno. En 1879, el gobernador porfirista Manuel Romero Ancona dispuso la construcción de un nuevo edificio para el asiento del Poder Ejecutivo del Estado pues “El edificio actual es de pésima construcción… a la cultura y adelanto del pueblo yucateco reclaman ya otro que de mejor idea de la sociedad a la que pertenece…”.

El palacio se construyó de acuerdo con el plano del Ing. Olegario G. Cantón aproximándose instrucciones que el mismo gobernador dictó. Se componía en dos estructuras.

“La repartición interior del nuevo edificio, esta conforme a las instrucciones que verbalmente me comunicó Ud; es decir; el frente de la Plaza Mayor y una extensión igual por la calle 1ª de Progreso N. (calle 60) será propiamente el Palacio de Gobierno, y lo ocupará en el piso principal, el despacho y Secretaria de Gobierno y las oficinas del mismo, el Consejo; la gran sala de audiencia y actos oficiales, y la Contaduría Mayor de Hacienda. Y en la parte baja, la Tesorería general del Estado, la Jefatura Política y los archivos.

Fotografía de la construcción, publicada en El Mundo Ilustrado en 1896

En seguida, y con el frente a la calle 1ª Progreso N. esta el cuartel de G.N. (Guardia Nacional). Con alojamiento para cuatrocientos hombres: mayoría del cuerpo; almacenes de boca y guerra, y cuadra para 10 caballos contigua al cuartel, y terminando el edificio esta la casa habitación para el Gobernador y su familia”[4]

Pese al entusiasmo inicial, las condiciones de la hacienda no permitieron comenzar la obra hasta la siguiente administración. La demolición del antiguo edificio inicio El 27 de enero de 1883, colocándose la primera piedra en la conmemoración del 2 de abril por el aniversario de la toma de Puebla por Porfirio Díaz. La prensa nacional apuntó:

“En conmemoración de la victoria alcanzada por las fuerzas republicanas el 2 de abril de 1867, se colocó la primera piedra del nuevo Palacio de Gobierno que se esta construyendo en Mérida. Esta piedra fue colocada en el ángulo S.E. del edificio, y en una excavación formada en ella adecuadamente y dentro de una caja de zinc se depositaron varias monedas de la época actual, un ejemplar de los periódicos que se publican en el Estado, varios datos estadísticos, y una relación escrita de las circunstancias que han ocasionado la demolición y reedificiación de aquel importante edificio.[5] No hay más noticias sobre dicha cápsula del tiempo, si es que existe o si fue retirada en algún momento. También se pidieron a la capital del país retratos de los héroes de la independencia para adornar el Palacio.[6]

El Palacio de Gobierno a principios del siglo XX, se observa un poco de la decoración del edificio.

Su conclusión demoraría otros siete años y el encargado fue el Ing. David Casares Galerías, periodo en el que se acondiciono el Palacio Municipal para alojar las oficinas del gobierno estatal. El decreto de introducción libre de derechos materiales expedido por el Congreso de la Unión permitió agilizar las obras con la llegada de las vigas de 10 metros para los techos del Salón de Honor, luego llamado salón de actos y actualmente conocido como Salón de la Historia.

La decoración del edificio fue encargada al Sr. Cherubini y a su muerte se encargó a Leopoldo Tommasi quien también realizó el trabajo de cantería.  Las columnas fueron realizadas por Eugenio Canché. Los peldaños de las escaleras, sus pedestales y balaustradas, así como las balaustradas del balcón principal fueron realizados se hicieron en las canteras de Ticul. Del proyecto original se eliminó el cuartel de la Guardia y la habitación del Gobernador.

“La noche del 15 el Palacio estaba sencillamente adornado y con iluminación eléctrica ofreciendo el salón y las galerías una perspectiva grata y majestuosa. En los ángulos de la arcada superior, veíanse los retratos de los Sres. Romero Ancona, Generales Rosado y Palomino y el Sr. Coronel Daniel Traconis, bajo cuyas administraciones se ha edificado el nuevo palacio gubernamental. En el fondo del salón colocóse el entarimado de la orquesta, destacándose un magnifico busto en bronce del Sr. General Díaz y a su pie un trofeo de las ciencias que ofrecía un agradable golpe de vista.”[7] Al día siguiente se mantuvo abierto para quien quisiera conocerlo.

Traconis entonces gobernador menciono “El hermoso Palacio de Gobierno ha sido decorado con todo gusto y con el lujo que corresponde a los edificios en que residen los poderes públicos. La luz eléctrica quedo definitivamente instalada en las calles de la Capital y se continúan con verdadero ahincó los trabajos de la Penitenciaria, mejora que de tanta importancia va a ser para Yucatán.”[8]

Establecer un nuevo Palacio de Gobierno respondía al deseo de modernizar la ciudad con miras al discurso civilizatorio de la élite, demostrando con ello la superioridad blanca sobre el enemigo , los mayas que tras años de yugo se sublevaron en la llamada Guerra de Castas.

Observatorio meteorológico del Palacio de Gobierno, en desuso actualmente

En septiembre de 1905 se inauguró el Observatorio Metrológico que aún se encuentra en la parte superior del Palacio, este remplazaría al que existía en el Instituto Literario y que al construirse el Peón Contreras quedo inservible pues impedía el paso del viento.

Durante la revolución, el Palacio fue testigo de la toma del edificio por el General rebelde Abel Ortiz Argumedo en 1915  y más tarde de la entrada de Salvador Alvarado y el constitucionalismo a Yucatán. Durante dicha administración, se removió la placa que conmemoraba la visita de Porfirio Díaz al estado, y de cuya desaparición son testigos los testigos  de los clavos que aún permanecen en la esquina.

La campana que se encuentra al centro de la fachada es una réplica de la Campana de Dolores. El gobierno de Adolfo López Mateos regaló a cada estado una similar para las festividades de la Independencia de 1960, el 150 aniversario. La colocación fue encargada a Liborio Zapata “Bolita” y su cuadrilla, la cual también realizó las maniobras para colocar el Cristo de la Unidad.

El Salón de Actos fue renombrado como Salón de la Historia al colocarse los murales del pintor Fernando Castro Pacheco, aquellos ilustran la historia de Yucatán. Son 27 pinturas que fueron elaboradas entre 1971 y 1978. Son el principal atractivo del lugar, que usted puede visitar casi cualquier día hasta las ocho de la noche.

 

Referencias.

La mayor parte del contenido de esta nota, esta basada en el libro «Centenario del Palacio de Gobierno» editado en 1992 con motivo del centenario de su inauguración.

[1] López de Cogolludo, D. (1868). Historia de Yucatán, escrita en el siglo XVII (Vol. II). Mérida: Imprenta de Manuel Aldana.

[2] Relación Eclesiástica de la Provincia de Yucatán de la Nueva España Escrita en el año de 1639 por Francisco de Cárdenas Valencia.  Antigua librería de Robredo de José Porrua (1937)

[3] Molina Solis, J. (1913) Historia de Yucatán desde la Independencia hasta nuestros días

[4] Peniche Rivero, P., Alcocer Canto, J., Cervera Fernández, J., García Torres, L., & Uribe Euan, A. (1992). Centenario del Palacio de Gobierno. Mérida: Gobierno del Estado de Yucatán.

[5] Nacional: periódico de literatura, ciencias, artes, industria, agricultura, minería y comercio. 12 de junio de 1883

[6] La Patria. 24 de enero de 1883

[7] La Revista de Mérida, 18 de septiembre de 1892.

[8] El Correo Español. 30 de julio de 1892.

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