La esquina del Elefante (65 x 46)

Las calles de esa ciudad toman sus nombres de los diferentes accidentes que las señalan a la atención del público. (…) La calle del Venadito, que conduce a Valladolid, debe su nombre a un corzo de madera de tamaño natural, la primera muestra de la calle. Más lejos se percibe un enorme elefante, hecho de una gruesa barrica vacía rodeada de tabla: es la calle del Elefante.[1]

Esto escribió el explorador Frederick Waldeck sobre los nombres de las calles de Mérida alrededor de 1836. Según el arqueólogo Luis Millet la calle o esquina de “El Elefante” (65 x 46) es de los nombres más antiguos de los que se tiene registro, de fecha anterior estarían la esquina del Degollado (67 x 60) y la Cruz Verde (65 x 64). En 1798 cuando Julián Peón vendió la casa por 1,900 pesos a José Mariano Suárez se refirieron a ella como “mi casa que vulgarmente llaman el Elefante”. El autor atribuye a Peón la iniciativa colocar sobre la casa al paquidermo, con el objetivo de servir de referencia, bien lo decían las líneas escritas en la esquina del Chac Mool (55 x 54)

Por dar a todos señales,
Me graban en esta peña,
Por dar a esta calle seña,
porque ninguno se pierda.
Porque tú no te pierdas,
aquí me tienes por seña (…)
Sólo dar seña pretende
quien me mandó dibujar

La calle en donde se encuentra «El Elefante» fue punto de entrada de las carretas procedentes de las poblaciones del oriente del estado; Valladolid, Tixkokob e Izamal. Antes fue conocida como el camino a Izamal, más tarde por la calle de Gálvez por ser la vía de continuación de la Alameda construida por dicho gobernador. En 1877 se le bautizo como “De los Hidalgos” en recuerdo de los mayas que habían colaborado con los blancos en la Guerra de Castas. Desde 1895 la conocemos como la 65.[2]

En 1815 la casa fue adquirida por la sociedad “Quijano, Guzmán e hijo”. Aquella había sido fundada por Don Joaquín Quijano García nacido en 1766 e hijo de Juan Esteban Quijano, jefe de una de las familias más poderosas de Yucatán durante el siglo XVIII.  Joaquín estudió en España en Real Colegio de Vergara, en Vizcaya. Los otros socios eran Pedro de Guzmán y su hijo José Dolores Guzmán. El primero nació en 1778 y se dedicó al comercio desde muy joven, actividad por la cual fue acusado de contrabando y encerrado en la Real Cárcel por el gobernador Arturo O’Neill. En 1828 la sociedad fue disuelta. Guzmán estableció en la casa del “Elefante” varios giros industriales entre ellos la fabrica de extracto del palo de tinte en el que funcionaban varias máquinas de vapor, “el primero que se conoció en Mérida”. Según José T. Cervera fue en esta casa que se prepararon los primeros tercios de henequén que se llevaron al extranjero.

En 1861 el propietario D. Pedro Leal Gamboa quien estableció diversos giros que a continuación referimos según lo publicado en la Revista de Mérida el 2 de septiembre de 1874:

“Una tienda de pulpería en que se expenden por mayor y al menudeo, los efectos del país y extranjeros de más consumo entre nosotros, para lo cual cuenta con los depósitos de la mejor calidad, pues en ello tiene especial cuidado el propietario.

En uno de los departamentos interiores de más extensión en la casa se encuentra establecida una fábrica o destilación de aguardiente que es una de las mejores del Estado, habiéndose introducido en ella una reforma últimamente que contribuirá a aumentar su crédito, y es la plantación de un alambique construido en esta capital por el inteligente mecánico D. José M. Romano, bajo nuevas combinaciones que producen ventajosos resultados respecto del antiguo método.

En otro departamento de la casa separado convenientemente del anterior, se encuentra un hermoso tren muy bien dispuesto, que sire para la elaboración del jabón común, artículo de mucho consumo en el Estado y que se exporta para algunos puntos nacionales. El de esta fábrica es preferible por su buena calidad, pues no este mezclado con ninguna de esas materias con que le hacen aumentar su volumen, con el objeto de atraer compradores, dándolo al parecer a menos precio que el liquido cuyo mérito superior es reconocido de todos por varios motivos, entre ellos principalmente el que no destruye los tejidos de los lienzos.

En otro departamento se encuentra una buena prensa para empacar el henequén en rama que se compra en el establecimiento a todos los que llegan de las poblaciones del interior a proveerse de efectos en la misma casa. Después de empacado, el Sr. Leal lo realiza en su casa o en el puerto a los que se ocupan en exportarlo para el extranjero.

Pertenece al mismo Sr. Leal, otro establecimiento de distinta clase, que queda al poniente del principal y consiste en un terreno muy extenso bien murado con tres piezas construidas por el actual propietario, que sirven para alojamiento de todos los que vienen de los pueblos a los negocios y cuentan con corrales para poner caballos, ganado vacuno y estos, según la clase de tráfico que siguen y pagan un mezquino alquiler por el tiempo que permanecen y por los corrales que ocupan; pero si hay personas que dan utilidad al establecimiento mercantil, no pagan nada.

Aquel local que algunos llaman el Portón y otros el Mesón, es de mucha utilidad como se deja comprender para toda clase de personas que vienen del interior y no tienen donde hospedarse como antes que contaban con las casas publicas de los barrios a las que se les daba el nombre de audiencias y aunque existen con el nombre de casas municipales; pero sirven para escuelas de aquellos barrios y algunas veces para cuarteles de tropas, por estos motivos, ya no presentan comodidad para alojarse los pasajeros del interior del Estado.

El mesón del Elefante se encuentra diariamente ocupado por aquella clase de pasajeros y muy visitado por las gentes de Mérida que van a comprar los varios efectos que aquella traen para realizar por cuyo motivo aquel lugar tiene el aspecto de un pequeño mercado.

Aspecto actual de la Esquina del Elefante

No hace muchos días que accediendo a nuestra solicitud el bondadoso Sr. Leal, visitamos todo el establecimiento y quedamos muy satisfechos al observar el orden y buen gusto que reina en todo el, por la asidua dedicación de su propietario y de veinte sirvientes que con muy buenos sueldos se ocupan de la atención y servicio de todas sus dependencias.

De último visitamos los hermosos patios muy bien sembrados de arboles frutales y de utilidad, que forman frondosos bosques, en que reina agradable frescura, y en los cuales experimentamos muy gratas emociones, por los recuerdos que hicimos de la mejor época de nuestra vida, que pasamos en estos sitios apacibles en los inocentes juegos de la niñez.[3]

El empresario adquirió también las casas contra esquina para construir una nueva casa que se concluyó en 1876, la Revista de Mérida dijo sobre la casa:

“No solo el trabajo de albañilería es nuevo en el edificio, pues toda la piedra de cantería que decora las cornisas, pórticos y columnas, fue mandada construir expresamente por el propietario, así como todo lo concerniente al ramo de carpintería en que se ha empleado las mejores maderas de la península. Casi todo el pavimento del edificio en sus varios departamentos se compone de mármol.[4]

Finalmente adquirió la casa del ángulo norponiente donde aún hoy existe una placa que recuerda a Don Pedro Leal y la reconstrucción de dicho predio en 1904. El Elefante sigue de pie,  recordando aquella ya remota forma de llamar a las calles de Mérida.

Referencias:

[1] Waldeck, F. (1930). Viaje pintoresco y arqueológico de la provincia de Yucatán (América Central) Durante los años de 1834 y 1836. (C. R. Menéndez, Ed., & M. Mestre Ghigliazza, Trad.) Mérida: Compañía Tipográfica de Yucateca. Pág. 53

[2] Millet Cámara, L., & Suárez Molina, V. (1985). Estampas Meridana. Mérida: INAH – Maldonado Editores.

[3] La Revista de Mérida. Septiembre 2 de 1874.

[4] La Revista de Mérida, 27 de febrero de 1876

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2 Comments

  1. Tuve muchos años viviendo en Mérida, soy amante de esta bella ciudad, es majestuosa por sus atractivos, seductora, viví en el Caribe Mexicano y no me olvido de ella, de su hospitalidad, su gente muy amables, soy de Chiapas, y muy honrado de Sentirme muy Yucateca, ahorita estoy aquí en mi Merida, me hagarPandemia, jajaja,

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